Rompiendo paradigmas, la Spica

El saber colectivo en la década de los 50 y 60 respecto a lo que era bueno y lo que no en el mundo de las radios se regía por algunas pautas con algún sustento técnico, pero que resultaron relativas.

Ejemplos:

  • Que el peso de una radio daba una “idea” de su calidad, entonces, una radio pesada era vista como que estaba mejor construida que una liviana.
  • Que el tamaño era importante para que tenga mayor volumen y calidad de sonido.
  • Que los americanos hacían las mejores radios y más robustas (Esto se escucha hasta el día de hoy en materia de autos)
  • Que el plástico es de baja calidad y una radio debía ser de madera.

Como se darán cuenta, muchas de esas afirmaciones hoy suenan ridículas (algunas perduran, por cierto) pero todas ellas forman parte del paradigma que tuvo que enfrentar nuestra protagonista del día.

Luego de la segunda guerra, con dos bombas atómicas a cuesta, Japón se enfrentaba a una reconstrucción mayúscula, no solo de su infraestructura sino también social y económica. En ese resurgir (analizado muy a la ligera), surgen una multitud de nuevas y viejas empresas tecnológicas dispuestas a sumarse al nuevo frenesí de consumo.

SANRITSU ELECTRIC Co. Ltd. Fue el nombre que adquirió en 1945 la compañía de transformadores fundada en 1939 que ahora se dedicaba a la electrónica en general para exportación. A mediados de los 50, sus ingenieros, empiezan a experimentar con las posibilidades que le ofrecían el último invento americano, el transistor, para ofrecer una radio que pudiera ser producida en masa de forma económica. Está claro que Japón no podía darse el lujo de producir equipos costosos ya que no contaba con más recursos que la propia determinación de su gente por salir adelante.

Para 1959 el modelo Spica ST-600 de seis transistores de germanio comienza a ser ofrecido en Estados Unidos. Para adaptarlo a las normativas de dicho país en su dial se incluyen dos marcas en forma de triángulos rojos bien visibles en las frecuencias de 640Khz y 1240Khz ya que de acuerdo con las directivas de la CONELRAD (CONtrol of ELectromagnetic RADiation) estas frecuencias debían estar siempre disponibles y libres de interferencias para informar a la población el protocolo a seguir en caso de ataque nuclear al país.

Dial Spica ST-600 con sus indicadores para el CONELRAD

Contra todo pronóstico, a pesar de las limitaciones y los prejuicios antes mencionados, la empresa comienza a vender su pequeña radio con un éxito abrumador en casi todo el mundo. En Europa tardaría un poco más en popularizarse ya que su aceptación no fue tan masiva, los europeos seguían prefiriendo sus propios modelos.

Dicen que una forma de medir el éxito es ver cuantos te copian, y eso fue lo que ocurrió en Argentina. El modelo ST-600 original Made in Japan se vendía como si no existiera un mañana, y, entre la picardía criolla y los controles de importación impuestos por los gobiernos de turno (da igual cuando lea esto, es un tema recurrente desde hace 70 años en Argentina) muchos se pusieron a fabricar la versión local con marcas que “simulaban ser la original” pero, aunque algunas muy bien logradas, otras, eran más falsas que escopeta de feria. Por mencionar algunas, he visto marcas como “SPIKIT” (que venía en un kit para que uno mismo arme) o “Transistor SIX” a secas, y, no quiero herir susceptibilidades, pero lamento decirles que, aunque algunas se vean muy parecidas y funcionen bastante decentemente, no son una Spica original y su valor actual no es el mismo.

A modo de consuelo y para no ser desagradecido con la industria nacional hay que decir que otros países también fabricaron la Spica, algunos tan respetados como Alemania o Estados Unidos.

Spica “Made in Argentina”
Tapas traseras de dos Spicas “similares”
Made in Japan
Industria Argentina
Interior de ambas tapas
Electrónica Industria Argentina
Electrónica Made in Japan

Y es que, si dejamos de lado los paradigmas de la época, la Spica cumple perfectamente con la regla actual de las tres B, Bueno, Bonito y Barato y ahí radica el secreto de su éxito.

Metiéndonos de lleno en su circuito nos encontramos con un diseño sencillo pero efectivo de 6 transistores, todos ellos de germanio tipo PNP, pero no siempre con la misma numeración, de hecho, el esquema del fabricante nos da 4 posibles transistores para cada ubicación y en lo personal me atrevo a decir con seguridad que la gama puede ser mucho mayor. Los fabricantes de semiconductores japoneses como Toshiba, Sanyo y otros tenían su propia codificación para transistores que en la práctica eran similares.

El amplificador de audio es un clásico, con salida en Push Pull de dos transistores y su respectivo transformador para acoplar al parlante. La excitación se logra con un transistor driver y nuevamente con otro transformador de acoplamiento, que realiza la inversión de fase para los transistores de salida. Para mejorar la estabilidad y calidad de audio hay una realimentación negativa desde la salida a esta etapa de driver. El circuito no por simple deja de ser efectivo y esta topología se la puede encontrar en infinidad de amplificadores de audio de la época, tanto valvulares como transistorizados, de baja y alta potencia.

Sección amplificador de audio Spica ST-600
Amplificador audio Spica

La demodulación es el clásico diodo en configuración de detector de envolvente junto con un capacitor de .04uF. Es interesante notar la forma en la que derivan la tensión continua resultante de la detección para el control de ganancia (CAG), ya que en lugar de tomarlo desde el punto alto del potenciómetro y generar un divisor resistivo para atacar las etapas previas, que es lo que primero se me hubiese ocurrido en un diseño, ingeniosamente, el potenciómetro de volumen funciona como resistencia fija para este propósito, ahorrándose al menos un resistor. Observe que el control de CAG se desprende del punto bajo del potenciómetro de volumen. Este CAG actúa solo en el transistor T2 (primera etapa de FI). La segunda etapa de FI tiene ganancia fija.

Las etapas de FI son dos y, me voy a detener a explicar una cosa que genera algún malentendido. Las etapas son dos porque hay dos secciones (dos transistores) que son las que amplifican, obviamente, esto implica que se necesiten tres transformadores de FI, pero no por ello, como he leído por ahí, implica que existan tres etapas de FI. Ambas etapas polarizan los transistores en configuración emisor común, algo razonable para la frecuencia relativamente baja que manejan y que les permite extraer la mayor ganancia para estos dispositivos.

La bobina amarilla corresponde con el primer transformador de FI, que genera la carga para el oscilador y excita la primera etapa, la cual ataca al próximo transformador, de color blanco, para pasar a la segunda etapa amplificadora de FI. El colector de T3 acopla con el último transformador de FI de color azul.

Sección de frecuencia intermedia Spica ST-600
Etapas de FI Spica ST-600

En un acto de genialidad extrema, el transistor T1 tiene tres funciones, es el oscilador local, es el mezclador y también es amplificador de antena. En su función de oscilador local tiene una realimentación entre el colector y el emisor otorgada por el conjunto de bobinas osciladoras (de color rojo). Por otro lado, en la base tenemos el circuito de antena, por lo tanto, para esta señal, el mismo T1 funciona como un amplificador en emisor común. Por supuesto, como la señal de antena desplaza el punto de operación del transistor se produce el deseado efecto de batido entre la señal útil de antena y la del oscilador local, que, estarán separadas por exactamente 455Khz.

La bobina de antena está confeccionada con alambre de Litz sobre un núcleo de ferrita y es la responsable de la buena sensibilidad.

Sección oscilador local Spica ST-600
Antena y placa Spica ST-600

El montaje de la placa de circuito impreso de esta pequeña radio es un verdadero dolor de cabeza, algo que con el tiempo se ha asociado a lo asiático. Todos los componentes están muy juntos y a la hora de reparar más vale tener buena vista y buen pulso sobre todo si venimos acostumbrados a los chasis valvulares.

Esquema Spica ST-600
Spica ST-600 bajo pruebas
Durante la reparación

Pero no todo es gloria para la Spica y quienes hayan poseído una lo sabrán. Paradójicamente una de sus principales características es también su principal problema.

En las radios a válvulas, pesadas y voluminosas, era totalmente infrecuente que se las moviera de su lugar habitual en la casa, y, por lo tanto, rara vez sufrían algún golpe.

La concepción de la Spica es la de una radio de bolsillo, no tiene un lugar asignado en la casa y a nadie se le ocurriría dejarla quieta, sino más bien llevarla consigo a todas partes. Esto la exponía a golpes y caídas más frecuentes de lo que a uno le gustaría, y, si bien poseía una funda de cuero que podría amortiguar esos golpes, inevitablemente su frágil carcasa de plástico terminaba con alguna rajadura. En golpes más duros hasta llegaba a desarmarse por completo. El fabricante se dio cuenta de eso y ofrecía las carcasas plásticas como un repuesto habitual.

Otro problema común era que, al carecer de habitáculo exclusivo para las pilas, ya que las mismas estaban en el mismo lugar que la placa electrónica y parlante, cuando éstas se deterioraban sulfatándose y liberando óxido, el desastre estaba garantizado. Toda la placa se llenaba de óxido y su reparación podía ser bastante tediosa. Esto no era exclusivo de la Spica ya que era un problema habitual en radios donde el fabricante no consideró un lugar separado para las pilas y la electrónica (Noblex Carina incluida).

Gabinete lleno de óxido
Compartimiento de pilas lleno de óxido
Pista rota producto del óxido

Por último, es sorprendente ver la cantidad de radios Spicas (y similares) que llegan a mis manos con daño en sus placas por manipulación de sus usuarios. Y es quizás la mayor causa de problemas. En un arrebato de “genio de la electrónica”, subestimando el estudio de los que realmente se dedican a ello y envalentonados con la facilidad que se puede acceder al circuito, a muchos usuarios se les daba por jugar con los núcleos de las frecuencias intermedias, por supuesto utilizando su destornillador multiuso y terminando, con suerte, en una radio de deficiente funcionamiento, pero en muchos casos con una bobina rota, cables cortados o hasta donde la imaginación lo lleve.

En las radios valvulares, los peligros de recibir una descarga ya habían sido experimentados por muchos de estos usuarios y los mantenía alejados del circuito, pero con la Spica se perdió todo el respeto por la electrónica.

Conclusiones:

En la historia de la humanidad hay innumerables casos de cómo un cambio de visión o mejor dicho un replanteo de lo que “siempre se hizo así” desencadeno que algo terminara desapareciendo y dando lugar a un nuevo actor.

Japón fue en los 50 y 60 un actor disruptivo en el mundo de la electrónica al plantear las cosas de otra forma; cambiar el paradigma. Y esto no se limita a la electrónica, y si no veamos cómo le arrebató a Suiza el mercado de los relojes o a Estados Unidos el mercado de los automóviles.

La Spica marca un antes y un después en la forma en la que el mundo ve las radios, luego vinieron las marcas tradicionales a sumarse, pero Japón lo hizo primero y lo hizo muy bien.

Sin duda queda demostrado que no importa que tan desecho esté un país, si se le da libertad a su gente para que trabaje, la innovación surgirá.

Cualquier coleccionista que se precie, debe tener en su haber una SPICA, no solo por lo que la radio es en sí, sino también por lo que ella significa en ese momento de la historia de la humanidad ya que de alguna forma todos los eventos previos condujeron a un Japón más abierto al mundo en el que la genialidad de sus ingenieros logró cosas asombrosas en un mundo que estaba prácticamente dominado por Estados Unidos.

El funcionamiento de ésta pequeña es inmejorable, excelente sensibilidad y calidad de audio acorde con su precio y tamaño. Pionera en el uso de los transistores pavimentó el camino para que muchos otros fabricantes se sumaran a la ola de la miniaturización.

Spica ST-600 completamente desarmada
Interior de la Spica ya restaurada
Spica junto con su estuche de cuero
Frente Spica ST-600
Lateral con jack para audífono
Interior Spica ST-600
Spica ST-600
Restauración de la Spica ST-600

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  1. Lucas,mi agradecimieto,por este tema de la Spica,ya que son mi obsesión.Tu tutorial tanto teórico como práctico es inmejorable.
    Saludos y consultare dudas en el foro.

  2. Excelente y didáctico trabajo como siempre por el maestro Lucas. Es un lujo y un placer poder ver estas restauraciones tan detalladas y bien documentadas. Saludos muy cordiales de nuevo.

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