La radio y el reloj: una historia de amor

Aunque a primera vista podría parecer que la radio y el reloj son dispositivos independientes, y que recién en los años 70 aparecieron los primeros radiorrelojes, la historia no es exactamente así.

Los primeros intentos de combinar ambos dispositivos son bastante anteriores. Entre los antecedentes de la década de 1940 se encuentran inventores estadounidenses como James F. Reynolds y Paul L. Schroth Sr. A Reynolds se le atribuye un ingenioso sistema mecánico casero que acoplaba la llave de cuerda de un reloj despertador al control de volumen de una radio, permitiendo que, al activarse la alarma, comenzara a sonar la música.

Por supuesto, la percepción popular tampoco está equivocada, ya que el auge masivo de estos aparatos ocurrió durante los años 70, favorecido por la popularización de los transistores y la reducción de los costos de fabricación. Fue entonces cuando se hicieron especialmente populares los modelos con pantallas LED y aquellos equipados con relojes de paletas, conocidos como flip-clock.

La tecnología vira hacia Oriente

Durante la década de 1950, buena parte del mercado estadounidense de radios estaba dominado por gigantes tecnológicos como RCA, Zenith, Philco y Emerson, entre otros. Estas marcas se encontraban en la cima de la innovación y ocupaban un lugar privilegiado entre las preferencias de los consumidores.

Sin embargo, como todo en la vida, lo que llega a la cúspide tarde o temprano puede caer. Podemos debatir filosóficamente esta aseveración y las formas de evitarlo, pero los hechos históricos muestran hasta qué punto puede transformarse una industria.

Para los años 70, muchos fabricantes norteamericanos de radios estaban contra las cuerdas. Algunos habían sido adquiridos por otras empresas, otros desaparecieron y muchos intentaban sobrevivir mediante la externalización de su producción hacia fabricantes asiáticos capaces de ofrecer productos de buena calidad a costos considerablemente menores.

Una práctica cada vez más frecuente consistía en encargar la fabricación completa de un equipo a una empresa extranjera para comercializarlo posteriormente bajo una marca estadounidense. Era el modelo de fabricación OEM (Original Equipment Manufacturer), que terminaría transformando profundamente la industria electrónica mundial.

Sin embargo, había otro país que también quería sumarse al club de la electrónica de vanguardia: una nación a la que una guerra devastadora había dejado sumida en la pobreza, pero cuya población tenía una enorme determinación por prosperar. Hablo de Corea del Sur.

Fue así como, durante los años 80, marcas occidentales comercializaron numerosos productos fabricados en Corea por empresas que todavía no gozaban del reconocimiento internacional que alcanzarían posteriormente. Entre ellas se encontraban Samsung, Goldstar y Daewoo.

El resto de la historia es bien conocido: aquellas empresas pasaron de fabricar productos para terceros a convertirse, en algunos casos, en los gigantes tecnológicos que conocemos actualmente.

Hoy vamos a analizar este hermoso radio reloj de paletas de la marca Emerson, SQ-2810, fabricado por Samsung en Corea a principios de la década de 1980.

Radio reloj Emerson SQ-2810
Radio reloj Emerson SQ-2810
Radioreloj Emerson fabricado por Samsung

¿Qué es un flip-clock?

Un flip-clock, o reloj de paletas, es un tipo de reloj electromecánico que muestra la hora mediante números impresos sobre pequeñas placas o paletas que giran alrededor de un eje y caen sucesivamente por acción de la gravedad.

Seguramente más de uno de nosotros habrá visto mecanismos similares en los grandes tableros de información de las estaciones ferroviarias, aunque estos últimos no siempre empleaban exactamente el mismo sistema.

Su atractivo reside en la simplicidad visual y mecánica: permiten mostrar números de gran tamaño sin recurrir a pantallas electrónicas y, en determinados diseños, con un consumo energético muy reducido.

Reloj tipo Flip Clock

En este modelo, el funcionamiento del reloj es electromecánico y parte del giro de un pequeño motor sincrónico cuya velocidad está determinada por la frecuencia de la red eléctrica.

Mediante una caja reductora, el motor acciona el mecanismo encargado de liberar sucesivamente las paletas. Cada minuto se produce el avance correspondiente y, cuando se completa una década, el mecanismo transmite el movimiento al siguiente conjunto de dígitos.

Aunque pueda parecer rudimentario, se trata de un sistema ingenioso, preciso y confiable. Conceptualmente, guarda cierta semejanza con los contadores digitales electrónicos, en los que el desbordamiento de una etapa provoca el avance de la siguiente. La diferencia es que aquí el proceso se resuelve mediante engranajes, levas y mecanismos de retención, en lugar de circuitos lógicos.

Quizás alguien podría cuestionar su exactitud por depender de la frecuencia de la red eléctrica.

Sin embargo, esta frecuencia está sometida a un control bastante estricto. Aunque puede experimentar pequeñas variaciones instantáneas como consecuencia de los desequilibrios entre generación y demanda, en algunos sistemas eléctricos se aplican mecanismos de corrección destinados a limitar el error horario acumulado.

Por lo tanto, la precisión a largo plazo de estos relojes depende tanto de la estabilidad de la red como de la forma en que se controla su frecuencia acumulada.

Los principales inconvenientes de estos sistemas pueden resumirse en tres factores:

  1. Desgaste del motor: con el paso del tiempo, el deterioro de los cojinetes o la degradación del lubricante pueden dificultar el giro del motor y provocar su detención. En algunos casos es posible recuperarlo mediante una limpieza cuidadosa y una lubricación apropiada para mecanismos de precisión.
  2. Dependencia de la red eléctrica: la confiabilidad del reloj depende directamente de la continuidad del suministro. Un corte de energía detiene el mecanismo y provoca una pérdida de la referencia horaria. Esto compromete especialmente su utilidad como despertador, salvo que disponga de algún sistema auxiliar.
  3. Incompatibilidad de frecuencia: la frecuencia de red no es igual en todo el mundo. Un reloj sincrónico diseñado para funcionar a 50 Hz puede marchar incorrectamente si se conecta a una red de 60 Hz, incluso cuando la tensión de alimentación sea compatible. En ausencia de una adaptación, funcionaría un 20 % más rápido.

Pese a todo, considero que la estética de estos relojes es uno de sus puntos más fuertes. Verlos funcionar resulta casi hipnotizante, especialmente si los comparamos con los relojes digitales de aspecto mucho más frío.

Estos dispositivos representaron un interesante puente tecnológico entre los relojes tradicionales de agujas y los sistemas de indicación completamente electrónicos.

Reloj tipo Flip Clock
Mecanismo Flip Clock con su motor sincrónico
Mecanismo Flip Clock con su motor sincrónico
Mecanismo de paletas del flip Clock
Funcionamiento del Flip Clock

¿Qué hay de la radio?

Aunque este radio reloj pertenece a los años 80, prácticamente toda su electrónica responde a tecnologías ampliamente utilizadas durante la década anterior.

Prueba de ello es que no incluye ni un solo circuito integrado, algo que ya era habitual en muchos receptores de finales de los años 70 y principios de los 80.

Toda la electrónica está construida a partir de transistores y otros componentes discretos, lo que otorga a su placa una complejidad y una densidad de componentes realmente considerables.

Sin embargo, esto no es necesariamente algo negativo. Al contrario, desde la perspectiva de un restaurador, esta arquitectura ofrece una ventaja importante: permite diagnosticar y reparar las distintas etapas del circuito sin depender de un circuito integrado propietario que, después de varias décadas, podría resultar prácticamente imposible de conseguir.

Precisamente, la única reparación que debí realizarle a este equipo fue reemplazar una de sus llaves selectoras de función. No se trataba de una falla eléctrica, sino de una rotura mecánica: la palanca se había partido.

Este es un problema bastante habitual en equipos de aquella época. La utilización extensiva de piezas plásticas, combinada con el envejecimiento del material y las tensiones mecánicas acumuladas, puede provocar fragilidad y roturas después de tantos años.

En cuanto al rendimiento, el circuito no parece haber sido concebido como un receptor de alta sensibilidad. Después de todo, tampoco necesitaba prestaciones extraordinarias para sintonizar las emisoras locales.

La calidad de audio tampoco es su punto fuerte, ya que las dimensiones de su pequeño altavoz limitan considerablemente la respuesta en frecuencia y la potencia acústica.

Así y todo, cumple con creces su función como receptor de AM y FM.

Electrónica de radio reloj Emerson
Electrónica radio reloj Emerson
Electrónica radio reloj Emerson

Conclusiones

Evidentemente, el deseo de los fabricantes y diseñadores por dotar a las radios de nuevas funciones y hacerlas cada vez más sofisticadas existe prácticamente desde los comienzos de este medio.

En los grandes receptores de comunicaciones, por ejemplo, resultaba especialmente útil contar con un reloj que indicara la hora local y con mapas de husos horarios que permitieran calcular la hora en diferentes regiones del mundo.

Sin embargo, la idea de combinar una radio doméstica con un despertador dio origen a un objeto de consumo sumamente atractivo. No se trataba de reinventar el reloj ni la radio, sino de fusionar ambos mundos en un único dispositivo.

Y aunque desde una perspectiva actual su utilidad práctica pueda parecer limitada, no deja de ser un aparato que marcó a toda una generación: la de quienes fueron adultos durante los años 80.

Posteriormente, durante los años 90 y 2000, los relojes de paletas prácticamente desaparecieron de los hogares, desplazados por alternativas electrónicas más económicas, compactas y versátiles.

Sin embargo, hoy experimentan un modesto resurgimiento entre nostálgicos y jóvenes que los descubren como objetos fascinantes frente al omnipresente teléfono celular.

Para mi grata sorpresa, descubrí que todavía se fabrican y comercializan mecanismos de tipo flip-clock, una demostración de que ciertas soluciones tecnológicas pueden conservar su atractivo mucho después de haber sido superadas comercialmente.

En lo personal, me fascina la estética de este radio reloj, aunque entiendo que, en la actualidad, su utilización responde más al placer de conservar y disfrutar un objeto histórico que a una verdadera necesidad práctica.

Su mecanismo de alarma tampoco ofrece la precisión y flexibilidad a las que nos acostumbraron los dispositivos modernos. En este tipo de diseño, el ajuste no permite seleccionar con exactitud cualquier minuto de activación, sino establecer una hora aproximada, con un margen de error que puede alcanzar varios minutos.

Por último, me queda una reflexión sobre la industria electrónica norteamericana, su extraordinario auge y su posterior declive en numerosos segmentos de la electrónica de consumo.

Resulta inevitable preguntarse si aquella caída era un destino sellado o si pudo haberse hecho algo para evitarla.

Está claro que el contexto global cambió profundamente. El mundo en el que prosperaron aquellas empresas estaba marcado por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Con el paso de las décadas, otras naciones reconstruyeron sus economías, desarrollaron capacidades industriales y comenzaron a competir en calidad, innovación y costos.

En ese proceso, países como Japón y Corea del Sur hicieron de la educación técnica, la inversión industrial y la mejora continua algunos de los pilares de su crecimiento.

Quizás esta sea una de las lecciones más interesantes que nos deja este pequeño radio reloj: detrás de un objeto aparentemente sencillo se esconde no solo una ingeniosa solución electromecánica, sino también una parte de la historia de la transformación de la industria electrónica mundial.

Radio reloj Emerson SQ-2810
Radio reloj Emerson SQ-2810
Radio reloj Emerson SQ-2810
Radio reloj Emerson SQ-2810

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Enlaces de interés:

Historia de Samsung

Otras radios Emerson en Vintaradio

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